¡Recuerda que eres mortal!

Pocos días atrás los medios publicaron la entrevista de Donald Trump en que él explica cómo podría importunar a mujeres a causa de su poder y su dinero. Mucha gente y los medios se enojaron con Donald Trump que sería una persona muy mala. Claro, no me gustan sus ideas y su vista del mundo en ningún punto tampoco. No puedo tomarlo en serio. Pero creo que el origen de sus declaraciones en esa entrevista es mucho más profundo: Es una cuestión del alma humana. Yo sé que mucha gente diría que sí ellos estuvieran en su posición que nunca diría eso, haría cosas similares o sentiría como él. ¿Pero es la verdad? Yo quiero responder así también – nunca sentiría así o haría eso. Pero tengo dudas. Dudas porque tengo que pensar en dos experiencias que yo viví. Cuando era soldado estuve en una misión en Kosovo para garantizar el alto del fuego entre los serbios y los kosovares ahí. Como todos los soldados tenía mi fusil de asalto siempre conmigo por el caso de un ataque a otros o a nosotros. Me sentía muy poderoso. En teoría habría matado a toda la gente de quien no me hubiera gustado su cara. Era como un dios: habría decidido de vida y muerte. Claro que no lo hice. Pero después de poco tiempo entendí que tanto poder mi arma tenía sobre mí y mis sentimientos. Es muy difícil defenderse contra ese poder.

La otra experiencia viví cuando anduve la primera vez con una motocicleta solo. En Alemania las motocicletas no tienen ningún matricula al frente. Por eso y porque la policía tiene que probar la culpabilidad de una persona especifica la opción de una multa por un exceso de velocidad es muy pequeña por motociclistas en Alemania. Eso yo sabía. Después de poco tiempo me sentí como que los límites de velocidad valían para mi. Manejo muy cuidadosamente y creo que normalmente los límites de velocidad tienen su sentido. Pero caí en la tentación porqué me sentí como si estuviera sobre la ley.

Si estuviera en un puesto como Donald Trump, tuviera tanto poder, tuviera tanto dinero con que pudiera comprar casi todo en el mundo, rodeado solo de pelotilleros, tuviera abogados que me defendieran contra todo sin que lo notara, creo que, me sentiría también como si no valiera la ley para mí. No quiero disculpar al Señor Trump, pero puedo entender su sentimiento. Poder y dinero corrompen a nosotros. Hombres y mujeres.

Los romanos antiguos ya tenían un concepto para limitar el efecto un poquito: en la marcha triunfal el victorioso estratega tenía un esclavo en su victoria. Cuando miles de romanos se vitorearon el esclavo repetía diciendo una frase a la oreja del estratega: “¡Recuerda que eres mortal!”

Hoy creemos que no necesitamos eso más. El caso de Donald Trump nos muestra: ¡Si, todavía lo necesitamos! Poder y dinero nos corrompen todavía. No somos mejores.

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