De la guerra

En el lunes pasado, el Día de las glorias de ejercito de Chile, fui con mi novia a la parada de las fuerzas armadas de Chile. Desde la segunda guerra mundial que no hemos hecho presentaciones de nuestros soldados en Alemania. Por eso estaba muy curioso y quería que fuéramos.

Cuando estuvimos en el parque O’Higgins viendo la parada recordé dos experiencias que he tenido:
Cuando era un soldado profesional fui a una misión en Kosovo para garantizar el cese al fuego. Mi unidad estuvo en la república de Macedonia para proveer a nuestras fuerzas con armas, material y comida. Pero en Marzo de 2001 una guerra civil comenzó en nuestra zona cerca de Tetovo. Por decisión de nuestro gobierno fuimos neutrales en esa guerra. Pero no podíamos ignorar que pasaba en nuestra zona: Las granadas de los rebeldes y de la policía llegaban a nuestro cuartel también. Más de una vez estuvimos en peligro de muerte. Tuvimos que prepararnos por los ataques y me sentí como en el año 1914. Nuestro líder coordinaba todo bien y en el fin pudimos volver todos vivos. Pero en esos días tome suficiente guerra por una vida.

La segunda experiencia ocurro en un cementerio de Bielefeld. En una tumba vi a una señora mayor llorando. Ella tenia tanta pena, como nunca habia visto en mi vida. Eso toco mi alma muy profundo. Cuando se fue pude mirar la tumba más detalladamente: Era la tumba de su hijo Alexej Kobelew. Era un soldado profesional también. Había muerto justo una semana antes en la guerra de Afganistán en una ataque de los Talibanes. Tenía solo 23 años cuando murió.

En su tumba vi una corona con la bandera de Alemania y las palabras:

Con agradecimiento: La canciller de la República Federal de Alemania.

Desde ese momento he tenido mucha rabia. A nuestra canciller Angela Merkel le no interesa el destino de ese joven soldado ni de los otros. Nuestro gobierno envía a nuestros soldados a una guerra sin sentido. El ministro de defensa Peter Struck habia dicho

¡Defendamos la seguridad de Alemania en el Hindú Kush!

¡Que mentira! Nuestros políticos han querido que nuestros soldados mueran sólo por sus intereses económicos. Y para ganar el respeto de los Estados Unidos. Nada más. ¡Desde mi experiencia en esa tumba que quiero que nuestro gobierno termine la misión en Afganistán y ordene que nuestros jóvenes vuelvan inmediatamente!

En todo eso pensé cuando vi la parada militar. Chile no tiene una tradición de guerra como Alemania. Su última guerra terminó 1884. Supongo que es suerte o la sabiduría de sus políticos en el pasado. Recomiendo que Chile continúe su política así. Deseo que los soldados de Chile siempre tengan sólo que practicar y nunca tengan que luchar.

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